Minihic-sur-Rance

Bordeando el río Rance, Minihic-sur-Rance conserva la huella de una tradición marítima especialmente consolidada. Pasee por las callejuelas y los senderos del pueblo y contemple las numerosas casas de los marinos o las de los capitanes con el estilo arquitectónico característico de las orillas del río Rance. La bahía de Landriais da fe de la vida del pueblo organizada en torno al mar.

El municipio posee todavía 3 astilleros navales en activo y un puerto seco. Este carácter marítimo sigue estando presente en el municipio y entre sus habitantes. El dique seco de la Landriais, que permitía reparar los barcos con marea baja, está registrado en el inventario complementario de Monumentos Históricos.

Si paseamos por las calles de Minihic en dirección al río Rance, podremos contemplar las casas con escalinata de los marineros, carpinteros y diversos artesanos del pueblo o las casas de los capitanes que presentan el estilo arquitectónico característico de las orillas del río Rance.

Minihic-sur-Rance es también una tierra de contrastes: los senderos que recorren el sotobosque del interior hacen casi olvidar el carácter marítimo del municipio. Los numerosos senderos y trochas que atraviesan el pueblo y sus alrededores son ideales para observar bosques de especies tradicionales, prados montañosos, así como los valles húmedos de St Buc, del Grand Val y de Guérouse. Los setos boscosos que resisten la presión agrícola son unos refugios fundamentales para la biodiversidad de nuestro entorno. En el recodo de un sendero penetrará, casi con sorpresa, en el sendero de los aduaneros y descubrirá el río Rance y su increíble diversidad: una cadena de picos rocosos dejan aparecer unos paisajes maravillosos. El mar también presenta sus contrastes: los doris, embarcaciones tradicionales de Terranova, se mezclan orgullosamente con las embarcaciones de recreo, símbolos de una modernidad de la cual Minihic tampoco ha conseguido escapar.

Acérquese por la tarde y siéntese en los bancos que jalonan el sendero de los aduaneros para contemplar la increíble paleta de colores que desfila al ritmo de la puesta de sol y de la marea. No le decepcionará.